Young & Bookish | Bingo Invernal

19.6.20



¿Qué tal, mis estimades lectores? ¿Cómo les está tratando este clima bipolar, de días recontra cálidos y noches propias de Alaska?

Yo acá ando, con un mes en el que estoy teniendo muchas menos lecturas que el anterior y mucho cansancio, entre la cuarentena, el trabajo y el estudio.

Pero como a mí toda actividad me sirve para invitar y motivarme a leer, desde Young & Bookish, el espacio para lectores que les comenté en la entrada anterior, lanzamos este bingo invernal de tres meses de duración, en el que proponemos leer nueve libros con alguna característica particular y divertirnos entre todes.

Y habrá futuros sorteos para quienes participen... así que yo no me lo perdería 👀 pueden ver las consignas del bingo haciendo click acá.

Young & Bookish

11.6.20



Bienvenidos, bienvenidas, bienvenides de nuevo a Plausible, donde, esta vez, les presento un nuevo proyecto junto a Eri.

Allá por 1864, cuando nos hicimos amigas con Eri, comenzamos a hablar no solo de nuestra vida en general y los libros en sí, sino sobre literatura, el trabajo en la industria, el ambiente BBB... muchas, muchas cosas que excedían nuestros blogs y cualquier tipo de acción que pudiéramos generar a través o en ellos.

Por eso, creamos este espacio por y para lectores de todas las edades y los gustos literarios (pero, sobre todo, fans de la literatura juvenil, que es lo que ambas amamos y a lo que nos dedicamos). Buscamos que sea divertido, que nos una como comunidad y que esta pueda llenarse de risas, actividades y (nuevas) amistades.

Pueden encontrarnos en Twitter e Instagram como @youngbookish, y pueden ver nuestras primeras publicaciones aquí y aquí... pero no se duerman, que mañana se viene otra 😉

¡Ojalá les guste Young & Bookish!

Volviendo a Forks: Robert Pattinson nos advirtió sobre esto y tenía razón

18.5.20

Estamos por llegar al final de la saga principal de Crepúsculo, con Midnight Sun reciente y finalmente anunciado, y con una futura entrada bastante planeada y ansiada: quiero, por fin, poder publicar lo que pienso de Amanecer y de Meyer en general. De Amanecer no estoy segura porque recuerdo haberlo odiado en su momento, pero de Meyer tengo muchas cosas buenas para decir. Que la historia me juzgue.

Eclipse es, según mucha gente, el mejor libro de la saga. Que tiene acción, que por fin Bella y Edward están juntes, que se empieza a formar el plot de Amanecer... y yo, sinceramente, apenas me lo acordaba. Tampoco es que lo hubiese disfrutado mucho: para mí la historia era sobre Edward y Bella, así que no había libro mejor que Crepúsculo, el resto no importaba. Solo recordaba pequeños detalles que en esta relectura descubrí que pertenecían a la película y no al libro. Shocking, disappointed, devastated: para mí eran las mejores partes.

Una de las primeras cosas que se me vinieron a la mente leyendo este libro es qué baja teníamos la vara en relación al amor y a las relaciones en la época en la que lo leímos. Bella y Edward tienen la misma química que une vegane con un plato de mollejas. Me resultó tan difícil leerles como pareja que me fijé legítimamente si el chabón que me había vendido los libros me había enganchado un fanfic mal hecho, o si yo, al leerlo por primera vez de adolescente, realmente leí este mismo libro u otro que encontré por ahí.

Ni el pibe me truchó los libros ni es una versión diferente a la leída durante mi adolescencia: Edward y Bella tienen tanto sentido romántico como un pingüino en Egipto. Te acepto que quieran ser pareja siendo él un vampiro y ella una humana, porque es el plot y porque era lo que nos interesaba en su momento, el ser diferente, pero tienen tan poca lógica en lo romántico como [otro ejemplo pedorro].

Este sentimiento de horror por esta pareja no sale solamente del hecho de que tengan poca química: si venía viendo violencia en los anteriores libros, acá hubo un peak hermosísimo. La violencia de Edward explota durante Eclipse, como si, ahora que Bella ya está con él, no tuviera que finjir más: no es ni romántico ni gracioso el hecho de que Bella tenga (y cito) terror de su novio cuando decide ir a visitar a su amigo Jacob, porque sabe que se va a enojar. Tampoco es ocurrente ni correcto que una tarde le saque literalmente una parte del motor del auto para que no vaya a territorio licántropo, y que le diga que "va a arreglar el auto a tiempo para que vaya a clases, pero no antes". En términos reales, me hace acordar a cuando mi ex tenía mi contraseña de Facebook (allá por 1975) y yo estaba todo el tiempo cuidando lo que decía porque sabía que entraba a leer mis mensajes privados.

Cero violento. Robert Pattinson nos advirtió muchas veces de que esto era loquísimo y que Edward era un psicópata; en este hilo de Twitter pueden encontrar la locura de Rob, pero también en este video pueden ver su descontento con absolutamente todo lo relacionado a Crepúsculo. Les dejo acá una imagen que pueden usar para identificarse con esta movida 😍


Obvio que el pin de tóxiques tiene los colores de Gryffindor 

Este es el primer libro de la saga que tiene plot propio, fuera del romance: Crepúsculo trata sobre el enamoramiento de Bella y Edward (lo de James, Laurent y Victoria aparece en el 15% final, así que no lo considero el plot principal), Luna Nueva sobre la ausencia de Edward (lo de les Vulturi pasa en el mismo por ciento que lo anterior) y este, por fin, trata sobre el último tiempo de Bella antes de convertirse en el último libro de la saga y el hecho de que en Seattle hay muchos asesinatos y desapariciones que parecen ser causados por vampires neófites. Por fin, por fín hay algo que no se centra en el romance de nuestros dos protagonistas, tan interesantes como un plato de sopa.

Y no pasa nada.

Siempre dije que las películas de la saga son diez veces mejor que los libros: nos dan la acción que Meyer no sabe y se niega escribir (como comprobaremos en Amanecer). Nos dan ese picantor interesante que le pone las ganas a esta fiesta de mediocridad, que acá apenas si leemos durante la historia de vida de Jasper y Rosalie. Nunca leí La segunda vida de Bree Tanner, aunque pretendo hacerlo esta vez, y quizás la acción está ahí, pero no tendría por qué leer una novella para encontrar la acción. Ese tipo de libros es para sumar información, no para parchear contenido que faltó en el libro principal. ASÍ NO FUNCIONA, MEYER.

Jacob sigue siendo un machito horrible, no hay ninguna novedad al respecto. En este caso besa a Bella sin su consentimiento, y eso es abuso de acá a la China. Sí, obvio, en su momento era romántico y bla, pero incluso entonces Meyer escribía a Bella horrorizada, ofendida y asqueada de que su amigo esté haciéndole eso cuando explícitamente y reiteradísimas veces le dijo que no.

Todo el concepto de amor que presenta Meyer está mal. Por un lado tenemos a Edward y Bella, y también un poco de Jacob, cuyo vínculo es horrible. Tenemos familias fracturadas cuyes hijes hacen de xadres, como con René y Charlie, parejas que se salvan (literalmente) les unes a les otres, como Rosalie y Emmett o Carlisle y Esme, mujeres que dedican una parte de su vida a esperar al indicado y la otra parte a pasarla con él, como Jasper y Alice... y sí, ya sé que son historias, que no es tan así, que estoy leyendo mucho into this, pero lo cierto es que esta relectura nació de la necesidad de entender ciertas lógicas en mi vida y en la de tantes amigues con respecto a sus hábitos de lectura, a sus gustos, a sus libros (en el caso de escritores, publicades o no) y, sobre todo, a sus (nuestros) vínculos en la vida diaria.

Entiendo que no es la única causa de los problemas que he visto a la hora de relacionarnos, por ejemplo, pero sí creo que es importante como la lectura formativa que fue y por lo que significó para el YA de ese entonces y el que vino después.

Pero también estoy entendiendo con esta relectura que quizás Meyer como persona no haya tenido la culpa de todo aquello por la que la señalaron durante todos estos años. Quizás (en realidad, sé que) fue el chivo expiatorio de muches cuya superioridad moral no es tal, y a quienes los consumos adolescentes le importan más que le desesperan.

Los Juegos del Hambre: el primo fachero de Battle Royale

4.5.20

Doy por sentado que todes leímos esta saga, así que, si hay algo que puede ser considerado spoiler, no lo voy a marcar, como sí hago en otras reseñas. Están avisades (?)

Si me conocen, saben que no soy de releer libros: siento que es un poquito una pérdida de tiempo, teniendo tanto para leer y tan poco tiempo en esta vida para hacerlo. Lo hago por trabajo, por proyectos específicos (como mi pequeña aún-sin-finalizar serie de reseñas-ensayos "Volviendo a Forks", en el que releo los primeros cuatro libros de la saga Crepúsculo y leo el resto de ellos) o para bancar a amigues en lecturas conjuntas, que, a su vez, tampoco se me dan muy bien.

Veníamos hablando con Luz sobre esta lectura conjunta, y la lanzó hace no mucho, con el timing perfecto para esperar la precuela de Los Juegos del Hambre. De nuevo, lo hice para bancarla en esta lectura conjunta, pero, a su vez, quería (quiero) leer la precuela y me acordaba detalles muy generales de la trilogía, así que decidí sumarme.

Todo me agarró un poco de sorpresa. Primero, porque es de esos libros que yo tardaba mucho en leer, no por la cantidad de páginas o porque fuera una historia complicada, sino porque me gustaba mucho y quería hacerlo durar... y esta vez apenas si me duró un par de días. Segundo, porque no pude evitar vislumbrar algunos detalles en los que está basado mi análisis de "Volviendo a Forks", y no me fue tan cómodo como recordaba. Es más: bajó una estrella en Goodreads, y no porque haya sido un libro malo.

Vamos por partes: la historia. Se sabe que está bastaaaante basada en Battle Royale, un libro que odié con el alma y que defenestré en una reseña de más de dieciocho mil caracteres acá, en el blog. Por si quieren saber mi opinión al respecto sin leer los siguientes párrafos, pueden pasar al subtítulo "Por qué Suzanne Collins es medio chorra pero merece el perdón de Dios" dentro de la reseña de Battle Royale.

Los personajes están bien personificados en su justa medida: si hay un tributo que muere durante los primeros cinco minutos, en la Cornucopia, no necesitamos conocerle demasiado. Aquellos que están hasta el final, o que tienen un papel importante en el libro, son personajes que podemos conocer por personalidad, por caracterización o por forma de manejarse durante los Juegos (por ejemplo: la Comadreja, que apenas si tiene una pequeña caracterización pero se habla mucho de cómo es su estrategia). No me sentí perdida en ningún momento e, incluso cuando no recordaba del todo los nombres, era fácil entender de quién se hablaba por el distrito o por el grupo con el que estaba.

Conocemos, también, las razones detrás de los Juegos del Hambre, estemos o no de acuerdo con ellos: hubo rebelión, el Capitolio se las aplicó, destruyó el Distrito Trece e instaló los Juegos para recordarles al resto de los distritos quién es el que manda. Hay una backstory que justifica la existencia del libro en sí, hay una protagonista que, sorprendentemente, para los libros distópicos de la época, no es una Mary Sue, y hay, también, algo por lo que luchar, no un futuro incierto e hipotético al que el lector no tiene acceso. La verdad, en términos generales, creo que es un libro bastante sólido en las bases.

Mi problema comenzó con mi deconstrucción a través de los años y mis ganas de leer el libro porque sí, y no porque tuviera que ganar seguidores, o tener que estar al día con las sagas que estaban de moda, o incluso por tener que responder a una lectura conjunta que por suerte me da la libertad suficiente como para manejar mis tiempos como quiero.

Vi, por primera vez, después de ¿ocho? años, la realidad de la relación de Peeta y Katniss. Si bien tenemos un libro con 80% de pura acción, Katniss intentando no ser asesinada, etcétera, en cierto momento se junta con Peeta para poder ganar como pareja del mismo distrito. Y ahí comenzamos a ver cómo Katniss realmente se relaciona con Peeta.

A todo esto, quiero aclarar que siempre fui #TeamPeeta. Gale siempre me pareció un tarado e inimputable, lo detestaba y, si bien con esta relectura bajó un poquito la bronca, sigue ahí. Pero la diferencia es que ya no veo cómo podría ser team Peeta, si veo, por fin, lo más básico de su relación con nuestra protagonista.

Katniss desde un principio se siente en deuda con Peeta, eso lo supimos siempre: si no le hubiese tirado el pan esa tarde de lluvia ella no solo no hubiera sobrevivido el día, sino que tampoco habría tenido la idea de salir del distrito para buscar raíces comestibles y, después, cazar.

Y cuando estamos en la Arena, se siente en deuda por hacerla ver deseable en la entrevista, y por haberla salvado del grupo de les profesionales, y por ser quien hace que sus momentos en televisión valgan la pena. Porque, como ella piensa y como dice Haymitch, no tiene ni una pizca de carisma para el público del Capitolio, porque, y con razón, les odia. Nunca podría ser lo suficientemente interesante como para recibir regalos de sponsors durante los Juegos.

Así que, desde que encuentra a Peeta hasta el final, hace lo que sabe que Haymitch le está exigiendo desde afuera: fingir que ama a su compañero de distrito. No solo se obliga a actuar all lovey dovey con él, sino que, además, comienza a pensar en Gale y, aunque no siempre de forma explícita, cómo se estará tomando todo eso. Porque con Gale son solo amigues, pero ella sabe que bien podría escaparse con él y sus familias y vivir juntes para siempre. No quiere hijes, no quiere casarse, pero Gale es bueno, es casi su alma gemela, y realmente le gustaría estar de vuelta con él y no ahí, con Peeta medio muerto en el ojo del huracán.

Los Juegos del Hambre sigue siendo un libro increíble, con una base muy sólida y mucho mejor que la (inexistente base) de Battle Royale, pero, como todo libro escrito hace más de diez años, al revisarlo hay algunas cosas que no me terminan de cerrar. Sobre todo sabiendo cómo sigue la saga, comienzo a notar esos pequeños detalles que me hacen mucho ruido, y no puedo disfrutar la parte de romance que tienen los libros, lo cual sí disfruté y mejoró muchísimo mi experiencia de lectura cuando lo leí por primera vez, hace mil millones de años.

Que esto no se entienda como lo que no es: hay que leer Los Juegos del Hambre. Para mí es parte de la base de la literatura juvenil contemporánea, sobre todo del boomazo que fue este género del 2012 al 2014, más o menos. Hay ciertos libros que hay que leer para entender cómo fue el inicio este movimiento increíble que es el de les BBBs, aún cuando ya hubiera bloggers mucho antes de esta saga en particular o algún otro libro que yo considero base para entender(nos) (el) hoy.

Lo que recuerdo bien claro de esta saga es que, aunque muches amen En llamas, para mi yo de hace ocho años la trilogía no hacía más que decaer de acá en más. Veremos qué nos depara el futuro *música lúgubre*

Wrap up | Primer trimestre de la Copa de las Casas BBB y otras lecturas

30.4.20


Buenas y santas, fellow lectores. ¿Cómo andan? En cuarentena, supongo. ¿Se están lavando las manos? ¿Están sanitizando las compras semanales?

Yo ando medio podrida, trabajando mucho pero, y por suerte, también leyendo bastante. Aún no tuve oportunidad de escribir aquello que quiero escribir sobre mi experiencia con la lectura en el último año y medio, pero, y en resumen hasta que eso pase (o no), el resumen es el siguiente: pasé un año y medio sin publicar en este blog, casi sin leer y en el 2020 me anoté en la Copa de las Casas BBB para darme un empujoncito y leer y reseñar más.

¡Y funcionó!

Voy 13 libros leídos, que es más o menos la mitad de lo que leí el año pasado. No es un número grande ni estoy haciendo cuentas particularmente (llevo la cuenta gracias a Goodreads), pero habiendo leído eso en menos de la mitad del año, cuando el año pasado pasaron meses sin que tocara un libro, me pone muy contenta.

Aquí, entonces, el wrap up de los libros leídos hasta ahora, empezando con el primer bingo mágico de la Casa de las Copas BBB, correspondiente al primer trimestre de la Copa.


Primera línea | Escarbato, Bowtruckle y Dragón

Escarbato | Libro con portada metálica o cosas brillantes. Yo elegí Stars Above, un librillo lleno de las novellas/historias cortas de la saga Crónicas Lunares, de Marissa Meyer.

La verdad es que no estuvo mal, pero creo que lo habría disfrutado muchísimo más de haberlo leído hace unos años, apenas terminada la saga principal. Pueden leer la reseña acá.

Bowtruckle | Libro con plantas en la portada o que transcurra en un ambiente natural. Yo elegí Luna Nueva, la segunda parte de la saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer.

Para les que no saben, Justin es de piscis. Para les que tampoco saben, estoy haciendo una relectura de los cuatro libros principales y una posterior lectura de los libros del CCU (Crepúsculo Cinematic Universe (?)) que no leí, como lo poco que hay de Sol de Medianoche (update: el lunes Meyer compartirá una noticia muy grande. Se cree que es la versión terminada de este libro. Estoy muy emocionada), La segunda vida de Bree Tanner y, créanlo o no, Vida y muerte. Esas reseñas-ensayos van a estar en mi saga "Volviendo a Forks", y la reseña de este libro ya está disponible acá.

Dragón | Libro con un personaje que quiera hacerse con el poder. Siguiendo la lógica anterior, elegí Eclipse, la tercera parte de la saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer.

Aún no hay reseña porque lo terminé hace muy poquito y aún estoy intentando poner en palabras lo muy soso que me resultó, pero acá pueden encontrar una preview al momento de publicarse esta entrada y, si llegan después, el link que les va a llevar a la reseña completa.

Segunda línea | Thunderbird, Boggart y Elfo doméstico

Thunderbird | Libro en el que el protagonista viva una aventura en un entorno diferente. Seguimos con la saga de Forks y para esta categoría elegí Crepúsculo, el primero de la saga del mismo nombre, de Stephenie Meyer.

La verdad es que me gustó mucho, obviamente bajando la vara a los romances de esa época, cero deconstruidos, muy violentos. Me dio gracia que el nudo de la historia se presente en el último 15% del libro, y el nunca haberme dado cuenta de que el 85% era solamente de Bella enamorándose de Edward y un romance terriblemente escrito. Ni hablar de que la sinopsis dice que Edward es un vampiro y el lector está un cuarto de libro haciendo como que no sabe la naturaleza de nuestro protagonista masculino.

Todos esos y más errores (y horrores) en la primera reseña de este proyecto, acá.

Boggart | Libro fuera de tu zona de comfort. Había pensado leer poesía para esta categoría, pero el Reto entre Casas me sorprendió y terminé eligiendo Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago.

Me gustó mucho y lo leí en menos de dos días, a pesar de que iba a pasar todo lo contrario. Porque, encima, había elegido a otro para el Reto, que nunca terminé porque me aburrió muchísimo y me pareció alejadísimo de las muchas o pocas expectativas que tenía.

Es un libro crudo y a veces bestia, que parece haber sido dictado por voz y hermosísimo para comenzar a leer en medio de una pandemia por la que estamos en cuarentena... como los personajes de la historia. Pueden leer la reseña acá.

Elfo doméstico | Libro que hable sobre una minoría. La verdad es que tenía muchos libros sobre diversas minorías para leer, incluso libros que hablan sobre el atropello y abuso repetido de esas minorías, pero elegí, mejor, informarme mientras disfrutaba de la lectura. Bajé un pendiente del 2019 eligiendo Alzamos la voz, de Fabiana Scherer.

Fue un libro que me gustó muchísimo y que creo es una puerta de entrada muy accesible para aquelle que quiera adentrarse en el feminismo. Toca temas de todo el mundo pero principalmente de Argentina y Latinoamérica, por lo que me parece una muy buena apuesta para tener en nuestras bibliotecas.

No tiene reseña en el blog porque acá intento darle un tono gracioso a mis reseñas, aunque sea un toquecito, y me parecía un insulto siquiera pensar en hacer un chiste en un libro sobre feminismo. Así que pueden leer mi opinión en Goodreads haciendo click acá.

Tercera línea | Gorros rojos, Hipogrifo, Occamy

Gorros rojos | Libro en el que muera un personaje. La verdad es que en casi todos los libros que leí este mes muere algún que otro (a veces varios) personaje(s), pero decidí arrancar con todo (pues este es el primer libro que leí para el bingo) y elegí Harry Potter y el Misterio del Príncipe, el sexto libro de la saga Harry Potter, de J.K. Rowling.

Estoy intentando escribir algo con respecto a mi experiencia con Harry Potter, ya que soy fan desde chiquita y amo el universo entero, pero, a pesar de haber intentado el primero de la saga de adolescente, recién ahora, de adulta, la leí. Me llevó un par de años entre idas y venidas con muchas cosas personales, de estudio y de trabajo, pero acá estoy, esperando a que termine la cuarentena para dejar pasar un período coherente y, ahí sí, ir a una librería a comprar las ediciones de Slytherin en inglés y releer la saga. Sé que puedo comprarlas online porque se permite el envío puerta a puerta, peeeero, no sé, hay ciertos libros que solo compro si los tengo en mis manos antes.

En el mientras tanto, pueden leer mi reseña acá (me parece medio al pedo reseñar a la MISMÍSIMA saga de Harry Potter en el blog, así que dejé una pequeña reseña en Goodreads).

Hipogrifo |  Libro donde el protagonista no es lo que aparenta. Busqué, por fin, terminar la saga, así que me animé a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, la séptima parte de la saga ya mencionada cuya autora ya sabemos quién es.

No tengo mucho más para decir, más que lo anterior. Es, quizás, mi libro favorito de la saga. No lo sé. Lo sabré, quizás, cuando la relea. Mientras tanto, dejo mi amor absoluto por esta saga por acá.

Occamy | Libro de +300 páginas que se te haya hecho corto o de -300 páginas que se te haya hecho largo. Ay, estaba segurísima de que el libro que cayera en este categoría (pues no elegí ninguno a conciencia, obvio) iba a caer en la primera parte de la consigna. Pero terminé leyendo El Mago de Oz, un libro de L. Frank Baum bastante corto que terminó siendo un re sufrimiento.

La verdad, no hay mucho para decir más de lo que ya está en la reseña. Me parece un libro piola para no tratar a les niñes de idiotas, como a veces pasa con ciertos libros más tirando a lo infantil, pero tampoco como luces encendidas que entienden todo al toque. Pueden leer la reseña acá.


Previo a entrar a la Copa de las Casas BBB e incluso ya habiendo empezado, leí otras cosas que no aplicaban al bingo. Arranqué enero con Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo, de Benjamin Alire Sáenz, libro que me gustó muy poco y que incluye una escena de abuso (hasta un par, diría) que muches pasaron de largo pues shippeaban a Ari y Dante y era el libro de la época. Para muches aún lo es. Además de una salida forzada del clóset, lo cual me gustó menos diez. Pueden leer la reseña en Goodreads acá.

También leí Harry Potter y la Orden del Fénix, la quinta parte de la saga, y me gustó muchísimo. Hay ciertas cosas que prefiero de las películas (no me bardeen, porfis; crecí con ellas y ciertos sentimientos no fueron los mismos al verlos en pantalla), pero sin dudas es un libro hermoso.

No es mi favorito, como muches vaticinaron (?), pero se acerca bastante después de HP7 y HP3. Mini comentario al respecto acá.

El último que leí en enero fue La segunda vida de Holly Chase, de Cynthia Hand. Un retelling de Cuento de Navidad de Charles Dickens, y la idea del libro en sí me gustó bastante pero cuyo romance ruined it for me. Me gusta todo tipo de vínculos mientras no ocupe tanto de la historia, y por eso no leo romántica.

Amo que muchos retellings hayan vuelto a nuestras bibliotecas, porque amo el género. Pueden leer mi mini comentario acá.

Y por último, pero no por eso menos importante, me uní a la lectura conjunta de Luz: la trilogía de Los Juegos del Hambre antes de que salga la precuela en mayo. Y aún no subí la reseña del primero, que es el único que terminé hasta el momento de escribir esto, pero pueden leer un pequeño adelanto acá (o la reseña completa, dependiendo de cuándo lean esta entrada). 


Este primer trimestre publiqué una sola entrada que no fuera una reseña, y qué bueno que hice este wrap up general, y no solo de lecturas, para poder darme cuenta de las ganas que tengo de publicar más cosas por fuera de reseñas. Y tengo mil ideas anotadas en mi cuadernito, pero por A o por B siempre me cuelgo, o pasa algo, o no tengo tiempo y prefiero publicar una reseña antes de otra cosa.

Para el 8M publiqué Seis libros que todas las feminidades deberíamos leer. Son tres libros de literatura juvenil, uno de literatura "adulta" (🙄) y dos de no ficción para adentrarse en las problemáticas de las feminidades, en la lucha por nuestros derechos y en el feminismo.


Teniendo en cuenta que tengo muchas ganas de revivir un poco la parte de blog de les BBBs de Argentina (se pueden sumar, si quieren), quiero compartir algunas entradas que vi en estos meses en la blogósfera que me gustaron mucho. No necesariamente son 100% contenidos de argentines.

▸ Eri de The Magical Library hizo tres publicaciones sobre cómo ser freelancer y no morir en el intento. La primera (la que estoy linkeando) la publicó el año pasado, pero en marzo publicó la tercera y (por ahora) última parte.

▸ Matías de Matías Dice, un argentino en Madrid, hizo algunos racontos de su cuarentena. El día cuatro, particularmente, en el que fue a la farmacia, me gustó mucho.

▸ Andrea de Conejo Literario hizo una pequeña recopilación (y no solo de libros) sobre mujeres que encontraron su voz.

▸ Xime de Entre muros de papel está publicando una serie de entrevistas a gente del mundo editorial, para conocer en qué consiste cada trabajo de la industria.

▸ Fede de Atrapado en la Lectura está recopilando las librerías que hacen envíos a domicilio durante la cuarentena, con información de todo el país.

▸ Eri vuelve a aparecer en la lista por haber creado un blog que va a venir bien a editores, correctores y escritores. Se llama Soy correctora y es precioso.

▸ Juli de Mi universo literario reflexionó sobre lo que la literatura juvenil debe entender de les adolescentes, y me parece un planteo súper válido.

Eso fue todo lo que pasó en el blog en estos primeros cuatro meses del año. ¿Qué tal ustedes? ¿Leyeron mucho? ¿Leyeron poco? ¿Estamos enfrentades en la Copa de las Casas BBB?

Ensayo sobre la ceguera: Saramago le pidió a Alexa que escriba por él

27.4.20

Comencé Ensayo sobre la ceguera porque para el reto de las Casas de la Copa, Gryffindor nos retó a les de Slytherin a leer un libro que haya sido publicado originalmente el año en el que nacimos. Yo nací en 1995, y por eso elegí, en un principio, Wicked. Me fue horrible porque es un libro insoportable, así que a la mitad, y faltando solo quince días para que terminara el reto, decidí ponerme manos a la obra con este otro, temiendo no terminarlo a tiempo.

Pero lo terminé en dos días.

Este es de esos clásicos raros, que son, en sí, clásicos, pero que no forman parte de los que a une se le vienen a la cabeza al momento de nombrar títulos de ese género (como sí pasa con títulos de Shakespeare, Jane Austen o, incluso, George Orwell). No había leído nunca literatura portugesa, pero suponía que la brasilera tenía ciertas herencias de ella y uno de mis libros favoritos es Capitanes de la arena, de Jorge Amado, autr brasilero... así que me metí de lleno apenas sabiendo lo básico, como suelo hacer para spoilearme lo menos posible: de un momento para el otro, un hombre se queda ciego. Y así, muches.

Y así empieza el libro: un hombre que no tiene ningún tipo de antecedente de salud, esperando a que un semáforo se ponga en verde, se queda ciego. Pero no es una ceguera común, en la que te consume una negrura, un vacío sin fondo, sino una ceguera blanca, descrita como un mar lechoso, la imagen que te queda cuando mirás directamente al Sol.

Lo que me sorprendió de este libro es la forma en la que está escrita: se publicó ya hace 25 años, pero parece escrito, para describirlo de la forma más llana en la que puedo hablarle a nuestra generación y la que nos sigue, como si hubiera sido dictado por voz. Saramago parece haber dicho Alexa, atendeme acá, escribime esto, y Alexa abrió la app de notas para escribir el libro que su amo le dictaba: no tiene diálogos, porque están metidos dentro de los párrafos, hay muchas comas, muchos puntos seguidos, muchas cosas a lo que es difícil acostumbrarse al principio, pero que al final aceptás como si siempre hubieras leído de esa forma.

Fue un libro increíble para leer durante la cuarentena provocada por una pandemia, ya que es lo mismo por lo que pasan les protagonistas, acá por el coronavirus, allá por la ceguera blanca. El primer ciego y todes les que van cayendo víctimas de esta ¿epidemia, pandemia? son cuarentenades dentro de un hospital abandonado, separando por alas aquellas personas que ya están ciegas y aquellas que tuvieron contacto con gente con ceguera. Así, oficiales de, supongo, Gendarmería, les dejarán comida y elementos de limpieza tres veces al día, y controlarán que no salgan del perímetro delimitado para que no haya nuevos contagios.

Pero las cosas salen mal. No solo la convivencia saca lo mejor de algunas personas, sino que también saca lo peor... de les que conviven y de les militares.

No me impresionó para nada ciertos comentarios que se hacen sobre cómo un ladrón de autos, por ejemplo, un poco se merecía lo que le estaba pasando, o cómo un grupo de machos violadores quieren hacerse con el poder de no solo las provisiones sino también de las mujeres mientras dure la cuarentena, porque es algo que podemos ver en nuestra propia realidad, pandemia de por medio o no. Tampoco me impresionó algo que no considero spoiler, y es que el Gobierno no se hiciera cargo del todo de lo que pasaba ahí adentro, desde enfermedades o muertes, hasta de enviar la cantidad de comida suficiente para todes les que están allí adentro. El pretends to be shocked más absoluto del mundo es reaccionar a alguna cagada que se mande un gobierno, sin importar el partido que esté a cargo en ese momento.

Lo que sí, hay algo que tengo claro y que dije en Twitter, Goodreads y que lo defiendo a muerte: Saramago podría darle varias clases de escritura a Koushun Takami. Por si no lo recuerdan, o recién empezaron a seguir al blog, o cayeron de casualidad a leer esta reseña, hace unos años hice un ensayo de más de dieciocho mil caracteres hablando de cómo Battle Royale podrá ser muy famoso y un clásico de la literatura que tira al gore, pero está mal escrito.

Battle Royale comparte con este libro las escenas con mucha cantidad de personajes híper secundarios para nuestres protagonistas, en las que ni hace falta inventar un nombre, porque o van a morir, o van a aparecer un par de veces y no les vamos a ver nunca más, o están para meter algún comentario específico o hacer algo clave para la historia y listo, ya está, no les leemos más. 

En ese libro, y cito mi reseña, "de upite conocemos un poco (y hasta ahí) de los tres más principales: Shuya, Shogo y Noriko. El resto son esterotipos súper vacíos que no aportan nada, o muy, muuuuuuy, muuuuuuuuy poquito a la historia". Se les da un nombre antes de morir, sin que haya construcción alguna, para que nos importe lo que va a pasar a continuación, que claramente no pasa.

En Ensayo sobre la ceguera, Saramago no le da un nombre a nadie, sino que les nombra por sus profesiones, descripciones o el lugar que tienen en la historia: el médico (oftalmólogo), el taxista, la mujer del médico, la de anteojos negros, el viejo con la venda en el ojo, el niño estrábico, el ladrón de autos, etcétera. Describe muchísimos personajes sin describirlos, hace que sintamos cosas por gente a la que una de nuestras protagonistas (la mujer del médico) describió apenas una vez y el resto del tiempo identificamos, a partir de los personajes, por la voz. POR LA VOZ. En un libro. Es fantástico.

No quiero hablar mucho más, porque considero que lo que haya para tratarse debería ser considerado spoiler y realmente me gustaría que las personas que tengan ganas se animen y lo lean. La crítica social que hace es dura y ciertas escenas son crueles, desde cómo las personas ciegan usan los pasillos del hospital como baño, ya que no saben cómo llegar, hasta una escena de violación múltiple muy fuerte que, en la actualidad, considero debería ser un trigger warning al principio del libro.

Por último, y ya refiriéndome a algo que generó en mí, digo lo siguiente: no podría vivir en un mundo en el que me quedara ciega. Podría perder cualquiera de los otros sentidos, pero la sensación de vacío, perdición y desamparo que te transmite este libro, lleno de gente ciega de un día para otro, no me gustaría experimentarlo jamás.

El Mago de Oz y cómo no tratar a les niñes de idiotas, pero tampoco como luces

5.4.20


Cuando me enteré hace ya muchos años que los cuentos de los hermanos Grimm no eran tan PG rated como las adaptaciones de Disney (cuya mayoría jamás vi, pues #TeamDreamworks #TeamFox desde pequeña) decidí leerlos algún día. Algún día, me dije, cuando pueda comprarme ese tochón gigante negro y dorado que siempre veía en la librería (porque estaba en la secundaria y usaba la poca plata que iba ahorrando para comprar libros más actuales, que además me "sirvieran" para reseñar en el blog), voy a leer los cuentos de los hermanos Grimm, uno por noche, y ver si me daban pesadillas.

Ese momento, al menos hasta ahora, que estoy escribiendo esta entrada, nunca llegó. Primero, porque siguió pasando lo de comprarme libros más actuales, ya no tanto por el blog sino por simple interés, y segundo porque me fui olvidando de ese objetivo con la facultad, el trabajo y la vida en general.

No volví a cruzarme con cuentos de hadas famosos, hasta que en la Copa de las Casas BBB, mi salvadora en términos de volver a leer y reseñar, Gryffindor nos retó a les Slytherin a leer un libro que haya sido publicado el año que nacimos. Yo, buscando alguno que me interesara, decidí (por ahora) leer Wicked, de Gregory Maguire, la historia de la Bruja del Oeste. Como no tenía idea del mundo de Oz, y que también eso fue una parte de por qué me gustó tan, tan poco ¡Dorothy debe morir!, decidí leerlo para tener una base. Total, es un libro para niñes, ¿no? Cualquier complejidad puede esconderse bajo una superficial simpleza para que niñes de todas las edades lo lean, es corto, es llevadero. ¿No? ¿NO?

Bueno, NO. Wrong. Bad informeishon.

Comencé a leerlo con una alegría infantil, con pocas expectativas más allá de la idea de tener esa base y de pasar un buen rato, y lo que creí que me iba a llevar unas horas me terminó llevando unos cuantos días. Me pudría avanzar, me colgaba, me aburrió bastante hasta que llegaron a la Ciudad Esmeralda. Pero vamos por partes.

Creo que todes sabemos de qué va: Dorothy vive en Kansas, un tornado se la lleva junto a su casa y su perrito Toto, y aterriza en Oz, un mundo regido por el maravillosísimo Mago Oz y las cuatro Brujas (del norte, del sur, del este y oeste). Dos son buenas, dos son malas. Y la casa de Dorothy mata a la del este, una de las malas, y se queda con sus zapatos plateados (popularmente rojos) para arrancar el viaje a Ciudad Esmeralda y pedirle a Oz que la devuelva a su Kansas natal.

Hasta acá todo bien. Lo de aplastar a la bruja es medio creepy pero bueno, así eran los cuentos de hadas antes, nada de lo que vimos o aprendimos de Disney. Y la historia en sí sigue bien: conoce al Espantapájaros sin sesos, al Hombre de Hojalata sin corazón y al León Cobarde sin valentía, y los tres se unen a la misión  de Dorothy, buscando que Oz les de, adivinaron bien, sesos, un corazón y valentía.

El mundo que construye Baum es simple pero interesante (y bastante contradictorio dentro de sí mismo, según leí, porque Baum se apuró a escribir los otros libros relacionados a Oz y se mandó varias macanas. No era un Rowling en el que les editores tenían archivos y archivos de los elementos, hechizos y demás del mundo mágico para no errarle a medida que avanzaba la saga), con diferentes razas, artilegios y un lore dentro de sí mismo. Hay ciertas cosas muy básicas como los diferentes colores para caracterizar ciertas tierras (todo rojo, todo azul, todo verde...), pero, como es para niñes, es entendible que esa sea la forma en la que está hecho.

Mi problema con este libro es que no cumplió mis expectativas: todes sabemos que dentro de la mayoría de la historia de niñes, y sobre todo de las "clásicas", hay ciertos mensajes entrelíneas para les adultes. Y lo cierto es que lo leí buscando cierta simbología política que no encontré, lo cual, I mean, jodete, Florencia, te pasa por hinchar las pelotas. Pero tampoco encontré algo muy entendible para niñes.

Las moralejas en los cuentos de hadas son comunes y hasta podrían considerarse obligatorias, en cierto punto. En sí las historias están hechas para hacerle la vida más fácil a les xadres, como para entender que el trabajo en equipo es importante para lograr el objetivo (La Cenicienta), que tenés que obedecerle a tus xadres y no confiar en extraños (Caperucita Roja) o que les niñes no salgan sin permiso ni vigilancia de les xadres (el hombre de la bolsa o la Solapa, si vamos al folclore local). No necesariamente explicitan el mensaje ni es necesario hacerlo, porque los hechos son lo bastante claros para que cualquier niñe lo entienda.

No sé bien qué es lo que pasó con Oz (me da un poquito de paja escribir el nombre completo). Por un lado, creo que el mensaje (¿no creo que sea moraleja?) no es del todo claro, y que tenés que quedarte pensando mucho tiempo después de terminado para encontrar algo más o menos reproducible. Es un poco un rompecabezas, y no siempre encontrás las piezas correctas en un período de tiempo razonable.

Pero por otro, creo que tiene mucho que ver con esta nota de autor que tiene el libro, en el que Baum habla de su búsqueda por construir un cuento de hadas más actual (para su época), que le sirva más a les niñes de esa época. Quizás, pienso yo, intentó no tratarles de imbéciles y por lo tanto no darle todo servido en bandeja, buscó que interpretaran la historia y pudieran formar sus propias moralejas... lo cual me parece loable y muy merecedor de un reconocimiento, porque soy una espadachina de dejar de tratar a les niñes y jóvenes como idiotas a través de los productos culturales hechos y pensados para elles. Peeeero, si lo sumamos a lo que dije anteriormente de la velocidad con la que Baum escribía y sacaba los libros (y lo investigué, juro que no me lo dijo un amigo de una amiga de la prima de mi vecino Eduardo), la intención falls short. No alcanza. Termina en meh.

Una de las moralejas más obvias a lo largo de la historia es que lo que los personajes dicen que les falta (a excepción de Dorothy, cuyo deseo es volver a Kansas y es obvio que está en Oz), en realidad lo tienen. Al Espantapájaros le falta un cerebro, pero es el que idea la mayoría de los planes que les resuelven los problemas. Al Hombre de Hojalata le falta un corazón, pero de todes es el que más se preocupa por sus amigues y por la gente a su alrededor. Al León le falta valentía, pero es el que se enfrente a muchas de las cosas que aparecen en el camino del extraño grupo, desde enemigos hasta un campo de flores cuyo aroma te adormece. Ninguno de ellos necesitaba la ayuda de Oz, en realidad: lo único que tenían que hacer es creer que tenían aquello que decían que les faltaba. Un fake it till you make it, pongamoslé, pero más literario.

Otra de las moralejas es la de Oz, y si no leyeron el libro no lean esto, porque es un spoiler que a mí no me gustaría saber si no hubiese leído el libro: Oz es un mago trucho, formado y graduado con honores de la Universidad del Mago Sin Dientes. Trabajaba en un circo no muy lejos de Kansas, lo agarró una corriente estando en un globo aerostático y cayó en Oz. Como cayó del cielo todes creyeron que era un gran mago, mandó a construir la Ciudad Esmeralda (que no es tan de esmeraldas ni tan verde como creíamos) para reinar sobre todo el país de Oz y desde entonces está encerrado en su castillo, sin que nadie lo pueda ver, y las pocas veces que trató con gente fue a través de sortilegios para que crean que puede tomar diferentes formas con su maravillosa magia.

Nuestres protagonistas descubren la farsa muy pronto, y ¿creo? que ahí está la moraleja: la mentira tiene patas cortas, no intentes ser alguien que no sos, etcétera, etcétera. Lo que me faltó, además, es ese guiño que tienen muchos de los cuentos clásicos en los que hay una historia para les niñes y otra paralela para les adultes: la complejidad disimulada dentro de una superficialidad muy simple, como dije. Y acá un poco me faltó.

Oz es un mediocre que cayó en el momento justo en el lugar justo, por lo que la gente lo adora. Con tal de saber que está ahí, la gente lo banca y lo sigue, a pesar de que hace muchos años apenas si lo ven y él está alejado de su pueblo. Las brujas malvadas le tienen miedo por lo que creen que es, pero en realidad él está aterrado de ellas y se niega a mostrarse porque, si ellas supieran que es un viejo decrépito cuya magia es inexistente, lo destruirían.

Quizás para Baum era un too soon porque (¿la mayoría de?) los grandes partidos políticos personalistas (y no hablo de ninguno en particular, pues #apartidaria siempre) no se habían creado aún o ya existían pero no con la pasión (?) con la que se los defiende hoy en día, por lo que dentro de todo ningún político era más grande que sus políticas en sí. Pero me hubiese encantado, como adulta, haber tenido un guiño a eso, cómo en realidad lo que importan son las políticas y no la persona que las lleva a cabo, porque Baum parece adelantado para su época en esto en particular. Oz tenía muy contenta a la gente de Ciudad Esmeralda, pero eran personas engañadas tanto en quién las gobernaba como aquello que las rodeaba: no había tanta esmeralda como aparentaban, y todes usaban unos anteojos verdes para creyeran que todo era esmeraldoso (??) y verde por orden de Oz. Además, nadie se preguntaba realmente por qué Oz, Mago de los magos, el Grande y el Temible, no liberaba a aquellas personas que estaban bajo la tiranía de las dos brujas malas, o por qué tuvo que llegar una niña de 5 o 6 años a matarlas para que tuviesen dirigentes realmente capaces de dirigir sus países.

Porque ahí está lo otro: el libro termina con el Hombre de Hojalata reinando sobre el país de les Winkies, anteriormente esclavizados, el León Cobardo reinando sobre la jungla y el Espantapájaros reinando sobre Ciudad Esmeralda, luego de que Oz se fuera en un globo aerostático y lo dejara a cargo, con la aprobación del pueblo. Y los tres hicieron un camino que los ayudó a ser quienes son, se formaron en aventuras y en compañía para finalmente gobernar con inteligencia, humanidad y valentía. No son magos caídos del cielo como Oz, sino gobernantes formados, cercanos a su pueblo, cuyas peripecias pudieron ver y comprobar previa su asunción (?) como gobernantes, y no habiéndolos elegido por un simple acto de magia que resultó ser una casualidad del destino.

El Mago de Oz es un clásico que no solo quise leer para la Copa de las Casas BBB, sino que también lo agarré porque quiero leer más clásicos de ahora en más, y sobre todo de la literatura infantil y juvenil. Tenía unas expectativas muy altas porque me suelen gustar los libros infantiles, pero me encontré con un libro bastante simplón que podría haber sido muchísimo más. Creo que es una idea increíble con una ejecución medio pelo.

Sé que hay varios otros libros que tratan del País de Oz, pero no es algo que me interese leer: ya lo intenté, no me gustó, paso de leer el resto. Good riddance, Baum.