Book Tag | Navidades Argentas

24.12.17

¡Buen día, gentuza de internet! ¿Cómo están? ¿Preparando todo para esta noche, muertxs de calor? 

Yo sí (mentira, es 16 de diciembre y estoy programando esta entrada para el 24 mientras tomo Ades de naranja y estoy en frente del ventilador), así que me puse las pilas y hoy les traigo el book tag de las Navidades Argentas en el que me etiquetó Male de Llave de Tinta (uno de los tantos que tengo que hacer...). Fue creado por tooooda la gente que hizo En tu cara, Papá Noel, un sorteazo que tiene un montóoooooon de premios para ustedes. ¡Vayan a chusmearlo!


Aquí la copio a Male y les pongo las palabras de Meli (de Lee.Sueña.Vuela y una de las organizadoras del sorteo) con respecto al book tag:
¿No les pudre que todo lo navideño sea frío, nieve, chimeneas, villancicos y chocolate caliente cuando acá la Navidad es sinónimo de 34° a la sombra, confites pegoteados, almorzar al resplandor del sol abrazador el 25 al mediodía y que te sude la espalda mientras preparas -de mal humor, obvs- la ensalada de frutas mientras afuera empiezan a prender el fueguito para el asado? A nosotros sí, porque las navidades en Argentinas tienen un gustito único y particular, y porque las amamos aunque nos derritamos.
Coincido con Male y no, en lo personal no odio esta imagen. Es más, ojalá fuera así acá, así no nos morimos cada fin de año en un charco de nuestra propia existencia. Pasar las Fiestas en un lugar con frío y nieve es uno de mis objetivos en esta vida, así que ahí les digo todo (?).

Dejando de alargar esto... ¡vamos al punto! ¡El book tag!



El único libro enorme que tengo en la biblioteca y leído es The Host, cosa que no me gustó demasiado ni cuando lo leía. No suelo releer libros, tampoco, así que en general los disfruto (o sufro (?)) una sola vez. ¿Quizás Winter, que sí lo amé? Pero me gustó tanto que no se sintió como un libro enorme.



Marley y yo. Creo que todos vieron la película y, aún si no lo hicieron, se imaginan el final. Es tierno, es real, es la ley de la vida. así pasa y, aunque nos pongamos tristes, es así. Así que sí, no lo podés odiar pero te rompe el corazón igual. Recomendadísimo a todos.


Acá voy a hacer un poquitito de trampa: el libro más caro que tengo en mi biblioteca es Los tesoros de Michael Jackson (imperdiiiible para todo fan), que me lo compré por el 2013, más o menos, y para esa fecha estaba algo así como $900 en las librerías. Carísimo hoy, carisísisisisisísimo en esas fechas. Así que obvio, cada vez que iba a la librería lo miraba con deseo y nostalgia porque ni loca gastaba eso... y, ¿qué pasó? En Mar del Plata, la bonita Mardel, siempre están esas librerías de libros perdidos por el mundo, que están descatalogados y que tienen ejemplares random, tipo cuando vas a un comprarte zapatillas y tienen sólo número 35 y 42. ¡Y me costó $250! Así que no es el más caro que compré, pero como un año estuve sulking porque no me lo podía comprar ni de casualidad. Yassss.

También podría ser El Diario de Frida Kahlo, mi regalo de cumpleaños del 2016 que costó un montonazo, también, y que mis viejos fueron a buscar a Berazategui porque no lo encontraban en las librerías de La Plata o Buenos Aires. Los quiero montones.


Ay, nada que ver con la Navidad, en realidad, pero todos los años por estas fechas releo Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Más específicamente, sueno releerlo en la madrugada del 1° de enero. No hay ninguna razón en particular y arruiné esta consigna porque creo que estaba más relacionado a libros con temática navideña (?) pero bueno. No soy de poesía, no soy de cosas muy romanticonas... pero este libro me puede. Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos. Marabishosoh.

(Para los de afuera o los millennials que no saben quién es Antonio Ríos).


No necesariamente tiene que ver con empache por lo dulce del amor (?), sino porque... ¿vieron esa sensación que les da en el pecho cuando están leyendo algo que les gusta mucho y que saben que, aunque puede que no lo relean nunca más en su vida, lo van a recordar con mucho cariño? Bueno, Night Owls. No sé si tardé dos días, pero sí sé que, mientras lo leía, tenía la misma sensación que cuando te mandás un Mantecol de 500grs vos solo (bue, quién es tan bestia. You get me tho), que te hace sentir llena hasta la faringe.


Dios, qué asco el pan dulce con o sin frutas abrillantadas. Qué asco las frutas abrillantadas, de paso. Sólo la gente con un corazón muy negro y cruel puede comer esa cosa.

No sé qué responder, igual. En general los libros que tienen mucho relleno (IMHO hojas injustificadas, no relleno necesario para la historia) termino o dejándolos o no disfrutándolos, así que creo que esta consigna en particular va a quedar vacía (?).



Wow, no puedo creer que la persona que hizo esto ame tanto el pan dulce con frutas abrillantadas y las empanadas con pasas de uva. ¿Quién lo armó? ¿Hitler?

¿Creo que no tengo uno así? En general soy yo la que odia libros, no la gente en general :P incluso estoy mirando mi biblioteca para poner al menos algún título, pero de verdad no hay ninguno.


(OMG, nunca probé el vitel toné). Uf, hay tantos... empezando con los de John Green, más que nada: tengo un par más de él para leer pero estoy medio negada porque Bajo la misma estrella was okay y Ciudades de Papel me pareció una broma mal contada. Ni hablar de La Reina Roja: total y absoluto desperdicio de árboles.


No hay ninguno que evite durante el año (ni siquiera evito la cumbia), pero ¿quizás los libros para chicos? Tengo varios en mi biblioteca de mi infancia que quiero (re)leer, y cuando llegan estas fechas, después de terminar el año lectivo, me pongo a leerlos para relajar el cerebro. Cuenta, quizás.


No hay tal cosa como un Mantecol demasiado dulce.

La lección de August, probablemente, o también El único e incomparable Iván. No hay mucho que decir, y ese pero para mí está de más: son dulces, los amo, menkantan. Recomendadísimos a todos, más que nada para los más peques que recién empiezan a leer novelas largas.


Ay, qué difícil. Muchos. Muchísimos. Uno que se me viene a la mente ahora es Seconds, porque amo las novelas gráficas y es una de las pocas que tengo en físico. Tristesah absoluta (cualquiera que me quiera regalar las suyas, siempre son bienvenidas a mi biblioteca).


Ay, soy malísima para saber cuándo me regalan los libros. Apenas si me acuerdo qué cosas me regalan para mi cumple. Mejor les recomiendo libros que regalar esta Navidad a todos los que quieran (si los odian no les regalen estos, porque están buenísimos y ustedes no quieren ver felices a esas personas): Qué nos hace humanos, La guía del caballero para el vicio y la virtud, George, cualquier cosa de Gillian Flynn, Si yo fuera tu chica y Cinder.


No suelo taggear a gente, así que, si estás leyendo esto, sentite invitadx a paticipar y llevártelo a tu blog. A pesar de que amemos la Navidad cual anuncio de Coca Cola, ¡hagamos de la Navidad en lso blogs algo más argento!

Feliz Nochebuena a todxs los que la celebran, y espero que tengan una muy feliz Navidad :) 

PD: ¡ojalá les regalen libros!

1 comentario:

  1. ¡Holaaa!
    ¿Y se puede hacer aunque no tenga la navidad argenta? Porque acá hace también un poco de calor a pesar que nos prometieron frente frío. Btw, había escuchado la cancioncita de Antonio Ríos pero ni idea que era argentino. Supongo que es la música tradicional pa' bailar como lo es para nosotros los mexicanos los ángeles azules (te recomiendo la de diecisiete años haha)

    Muero mucho por leer El único e incomparable Iván <3 Ya leí Crenshaw y me gustó bastantito.

    Saluditos, Flor.
    Felices fiestas.

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