Cuando Dios era un Conejo

2.12.16

Éste es un libro sobre un hermano y una hermana.
Un libro sobre la infancia y el crecimiento, las amistades y la familia, el triunfo y la tragedia, y todo lo que discurre entre ellos.
Pero, sobre todo, es un libro acerca del amor en todas sus formas.
Qué alegría me agarró cuando encontré este libro en la mesa de saldos de Carrefour, por Dios. En serio. Hacía añares había visto la portada de este libro en una librería, y después nunca más lo encontré...

Doy gracias no haberlo hecho, porque no me gustó nada y ya estaría medio triste por haberlo comprado a su precio original. Que la historia me juzgue (la ratez), como diría Cobos.

El libro comienza con Elly y Joe de chicos, cuando ella conoce a su primera amiga de verdad y cuando él comienza a descubrir su sexualidad. Recorre los años de los hermanos de una forma confusa y aleatoria; es decir, probablemente no deberías hacerme caso si te gustan esos libros en los que los capítulos no tienen nada que ver los unos con los otros... pero a mí me gustan en contadísimas ocasiones (léase, cuando los libros son demasiado buenos para que eso afecte mi opinión), y esta historia no fue una excepción.

No hubieron personajes favoritos, ni personajes que me cayeran bien, ni personajes con los que, como mínimo, me pudiera identificar. Fueron demasiados (al punto de olvidarme de quiénes eran aún cuando lo estaba leyendo regularmente), todos horribles y desagradables, y sólo dos de ellos tienen un final cerrado (o abierto, pero coherente). Las situaciones de la vida son satirizadas de una forma bastante fea, e incluso simplista; se "soluciona" todo rápido, se dejan pasar abusos sexuales, un intento de suicidio y muchas otras cosas como para que "interprete el lector", y... no. No está bien. Hay cosas que el lector no tiene que interpretar. Con esas cosas no se jode.
—Lo que necesitamos es otra guerra —dijo el señor Abraham Golan, nuestro nuevo vecino de la casa de al lado—. Los hombres necesitan guerras.
—Los hombres necesitan cerebros —replicó Esther, su hermana.
El gran problema de este libro es que, como muchas historias coming-on-age, no tiene un hilo conductor más que el crecimiento de el o los personajes. y eso permite que los autores agreguen casi cualquier cosa a la historia. Algunos hacen que sus personajes ganen la lotería de un día para otro y, así, hacer que casi todo sea posible (lo cual simplifica mil veces la construcción supuestamente obligatoria de las situaciones), otros tienen más coherencia y se quedan en el molde *señala con fuerza su ejemplar de La evolución de Calpurnia Tate*.

Cuando Dios era un Conejo es un libro que no entendió el concepto de #soltar. La autora no entiende cuándo dejar ir. Me dan mucha bronca esos autores que no dejan morir a sus personajes sólo porque quiere tenerlos consigo un poco más, como si eso realmente hiciera que el resto de su existencia tuviera un sentido. Dos personajes de esta historia se tendrían que haber muerto, y tres de ellos (incluidos estos dos) tuvieron situaciones en la que estuvieron así de espichar, o espicharon un poquito pero después volvieron a la vida cual Jesús.
—Nada permanece olvidado durante mucho tiempo, Elly. A veces, simplemente tenemos que recordarle al mundo que somos especiales y que seguimos aquí.
No va a ser una reseña muy larga, porque no quiero bardear mucho a un libro con esa portada tan linda (¿?). No me gusta ser mala con los libros, me hace sentir mal :( pero sí es cierto que la autora desaprovechó diez mil cosas (o empeoró otro millón), y que lo único copado que le encontré al libro, los atentados del 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas, fue lo que más me terminó decepcionando unas cuatro o cinco hojas después. Again, #soltar.

Como siempre, me encantaría que lo puedan leer para poder debatirlo. También le doy un poco de crédito porque creo que esta historia fue escrita con la intención de ser un gran tearjerker y yo sólo lloro con animales, mi familia, cosas con las que me identifico o videos de tsunamis. En ese orden. Pero lo que sí me gustaría es que lo compren en ebook, así los árboles dejan de sufrir por este engendro. Porfis.

PD: DIOS EL CONEJO APARECE, LEGIT, TRES O CUATRO VECES A LO LARGO DE TODA LA HISTORIA. WINMAN TRAIDORA. Igual lo odié porque era un conejo despreciable, así que me dio bastante igual. Y ya sé que Dios el Conejo no es lo importante sino lo que hay detrás de él, pero mi bronca no quiere hacer un análisis exhaustivo de eso porque seguro le encuentra algo para criticar.

4 comentarios:

  1. He visto buenas reseñas de éste libro, pero aún no estoy MUY segura de leerlo pronto :S

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ...si no lo conseguís con descuento no te gastes, haceme caso (?)

      Eliminar
  2. Que lastima, parecia tener buena pinta!!! Pero bueno no todo e slo que parece dice, el dicho... Gracias Flor por la reseña! Bsos!

    ResponderEliminar
  3. Hola Flor, cuando estaba por empezar a leer el libro llegué hasta tu reseña y pensé: ¿Para tanto será? Y la verdad es que, exceptuando la primera parte del libro que no me desagradó tanto y de hecho me gustaba bastante, debo decir que estoy muy de acuerdo con lo que decís en tu reseña. La verdad no tiene mucho sentido la historia en sí, carece de trama contundente y los personajes no sé cual es peor de todos. Una pena porque prometía mucho pero bueno..

    Beso

    ResponderEliminar

¿Algo para decir?