Emmy & Oliver

5.8.16



Un solo día puede cambiar todos tus planes. Y aunque no sea por tu culpa ni tu decisión, sufrirás las consecuencias... ¿para siempre?
Emmy solo pretende hacerse cargo de su propia vida. Quiere salir, surfear y hasta estudiar sin el implacable control de sus padres. Pero ellos no se atreven a darle libertad; no desde hace diez años, cuando Oliver desapareció.
Oliver necesita tiempo para comprender. Creció pensando que su padre era genial. Nunca imaginó que lo tenía secuestrado, huyendo de su madre y de la ley. Descubrirlo y regresar a su ciudad hacen que su corazón tambalee y que ya no sepa bien quién es.
Emmy y Oliver iban a ser los mejores amigos siempre. Y podrían haber sido mucho más... antes de que sus futuros fueran destruidos. A pesar del espacio y el tiempo separados, Emmy nunca perdió la conexión interior. Pero ¿podrá Oliver reencontrarse con ella y con él mismo?
Una novela sobre los amigos, la familia, la identidad, los miedos cotidianos y el torbellino que significa crecer con un corazón partido.
Gracias a #numeral y a SomosBestYa por el ejemplar.

Lo bueno de tener un gran bloqueo lector es que no hay libro que no termine que no me parezca bueno, porque la mayoría lo dejo a las páginas porque sino no lo termino más, o me parecen copados hasta cierto punto (como Lo que queda de mí) y lo dejo a la mitad durante un mes para ir leyendo dos o tres páginas por días.

Y lo bueno de saber esto es que mi cerebro hace reseñas más largas, porque sabe que puede que la que vaya a publicar sea la única hasta dentro de un par de semanas, o más. No sé. Ya no niego el hecho de que mi cerebro necesita un descanso largo de todo, un año sabático de, no sé, LA VIDA. El trabajo, la facultad, los estudios, la presión que yo misma me pongo, el blog y toda la bola me están quemando la cabeza, así que voy a dejar de quejarme por todos lados... y prepárense para una reseña muy larga. Tráiganse un vaso de Coca o algo, vayan al baño y pongan la bolsa de agua ahora, que recién van a terminar de leer esto dentro de un año.

Emmy & Oliver es un libro que, en un principio, no me interesaba demasiado más allá del hype que tenía por leer el primer lanzamiento de #numeral. Whoa, titulazo. Este libro es el primer lanzamiento de una nueva editorial, y todos sabemos, en mayor o menor medida, que el mercado editorial hoy en día hace que muchos títulos terminen escondidos frente a las otras veinte publicaciones juveniles que salen cada mes. Así que, ¿qué tenía Emmy & Oliver para que todos en la comunidad blogger y booktuber argentina lo estuvieran adulando?

Oliver desapareció después de la escuela un viernes por la tarde, allí cuando estábamos en segundo curso y las cosas pequeñas parecían muy importantes y las cosas importantes, muy pequeñas.

Es un libro que habla de la amistad y del amor (entre otras cosas que me enfocaré más adelante) desde otra perspectiva. La cosa es así: Emmy y Oliver (+ Caro y Drew) son amigos de la infancia. Un día, repentinamente, el papá de Oliver lo aleja de todo lo que conoce para llevárselo consigo quién sabe a dónde. Diez años después, también de un día para otro y después de muchas falsas alarmas que despertaban una esperanza hueca en los allegados de Ollie, lo encuentran. Y lo llevan a casa.

En esos diez años pasaron muchas cosas. Sólo piensen en casos reales como el de Madeleine (que no es lo mismo porque ella no fue secuestrada por su padre, pero tengan imaginación, por favor): ¿qué hacés durante diez años no sabés dónde está esa persona que viste todos los días de tu vida desde el día en que naciste? ¿Qué hacés si tu hijo vuelve después de muchos años de no saber siquiera si está vivo, totalmente cambiado? ¿Qué hacés si tus padres te piden que vuelvas a hacerte amiga de tu mejor amigo de la infancia, con el cual no es que te peleaste y te dejaste de hablar como pasa con cualquier amistad, sino que estuvo diez años secuestrado por el padre y (casi) aislado de todo contacto con gente de su edad?

Vivimos en una comunidad muy tolerante, mientras que no haya nada que tolerar.

Lo que me gustó mucho de este libro es que no da lástima; que Oliver no da lástima. Habla en términos reales (o lo más reales que me pueden llegar a parecer, ya que -gracias a Dios- jamás viví algo parecido) de estas situaciones. No exagera ni minimiza el comportamiento de la prensa, los operativos de búsqueda policiales, las reacciones de la familia, de los amigos e incluso de todos los chusmas que existen en cualquier situación que lo amerite, que meten las narices aunque no sepan ni el nombre de la persona de la que están hablando (#savemarinajoy, everyone?).

Habla del amor y de la amistad en otra dimensión. Habla con una delicadeza del tema que me sorprendió (al igual que, en su momento, con Pointe de Brandy Colbert), pero dentro de esa delicadeza hay un factor importantísimo, en mi opinión, en los nuevos libros YA: el humor. 

Muchos lloraron a lo largo de estas 310 páginas, pero yo no hice más que reírme. El humor de la autora fue la mejor parte de su escritura, creo yo, más aún que su fluidez y sus pequeños guiños al lector. Por un lado ácido (más que nada de parte de Oliver), por otro sarcástico (principalmente el humor de Emmy)... y las increíbles, maravillosas dad jokes (que no son tan dad jokes pero sí un humor de padre terrible, propios de mi propio papá) del papá de la protagonista. Sorry, pero creo que fue mi personaje favorito.

También está genial la idea de contar anécdotas de cuando Emmy y Oliver eran chicos, que contienen pistas sobre aquello que va a aparecer en el siguiente capítulo: un objeto particular, un recuerdo, una imagen olvidada. Algo. Pero fue un gran recurso.

Pero lo que más, más me gustó de toda esta historia (y hagan paso, que acá viene la Flor sentimentaloide de siempre) es el semi-análisis (ponele) de las dinámicas familiares, no sólo de los dos protagonistas sino de aquellos a su alrededor. I'm a sucker for family dynamics. Me parecen importantísimas dentro del YA.

Y esto pasa porque el YA es la transcripción (literal) de aquellos temas que quieren tratar los jóvenes adultos (a veces no tan jóvenes, a veces no tan adultos) en la literatura. Porque la literatura, aquello que perdura en el tiempo, es lo que le importa, de alguna u otra forma, a la generación que la experimenta. El mundo de 1984 no le surgió a Orwell porque sí. La metamorfosis no se escribió porque a Kafka le gustaban los insectos. Y que ahora se ponga el énfasis en la juventud y en las relaciones de los jóvenes con sus amigos y familias quiere decir algo.

Volver a casa se siente como estar secuestrado de nuevo.

Los padres de Emmy se volvieron sobreprotectores desde que Oliver fue secuestrado. La madre de Oliver se volvió un manojo de nervios, ansiedad e inseguridad cuando eso pasó (...y ya sabemos qué onda el padre). Los padres de Caro no le dan ni la hora porque tienen seis hijos, de los cuales ella es la menor, así que agradece, básicamente, que se acuerden de su nombre. Y Drew es gay, los padres son muy ricos (y dentro de todo aceptan su orientación sexual), pero dependen mucho de su abuela homofóbica con el tema del dinero, así que frente a la familia se quedan en el molde.

Ahí se dan cuenta de las diferentes dinámicas familiares. No sólo sirve de disparador del libro (Oliver y su papá), sino que es un tema constante a lo largo de todas las páginas; incluso con las familias de Drew y Caro, que no son tan importantes por ser personajes más secundarios.

Las dinámicas familiares dan cuenta de la realidad de gente de las edades de los protagonistas. Emmy hace cosas a espaldas de sus padres, peligrosas o no, porque son sobreprotectores. Oliver no le habla a su madre de lo sucedido porque siente que ella no quiere escucharlo. Caro no puede hablarle a sus padres porque prácticamente no saben que existe. Y Drew prácticamente no les habla porque cada vez que lo hace le dicen que "lo aceptan" y que "lo quieren mucho" a pesar de su orientación sexual, y lo hacen sentir mal.

El que lee el blog hace tiempo entiende que cuando hablamos de familias me pongo insoportable. Siempre digo lo mismo: creo que son importantísimas en el YA (más allá de la vida real), y la presencia familiar en los libros siempre me parece algo positivo, sea o no bueno para el personaje en sí. Habla, entre otras cosas, de un sentido de realidad que no muchos tienen hoy en día. Dentro del realismo y dentro de las obvias excepciones a la regla que siempre existen, sea lo que sea, ¿qué adolescente pasa 400 páginas sin padres que mínimo, no sé, lo reten porque no hizo la tarea?

Creo que cuanto más amas a alguien, más dolor tienes cuando se va, y tal vez ese punto medio es lo que duele más, cuando lo puedes ver y todavía sientes que no estás lo suficientemente cerca.

Long story short, porque mis reseñas siempre se hacen eternas, Emmy & Oliver es un libro que trata sobre la amistad, el amor, la familia y los lazos que uno tiene con todo lo que lo rodea de una forma muy delicada y realista, lo que incluye en hacernos sentir esta situación por la que pasan los personajes aún sin haber pasado por eso. No tuvo lo necesario para llegar a las cinco estrellas, pero el sentido del humor que tienen los personajes y la autora hicieron que lo disfrute de principio a fin... y en unas horas, porque lo leí de una sentada :)



¡No se olviden que mañana lo presentamos y debatimos en la librería La Normal, de La Plata!
Para más info click en la imagen :)
¡Los esperamos!

1 comentario:

  1. Pues no lo conocía, pero sin duda, parece interesante, y trata temas de mucha actualidad. Muy buena reseña.

    Un beso!!

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